jueves, 9 de abril de 2015

Semana Santa 2015 - Game over

Pues aquí estoy de nuevo con las reflexiones, que no son pocas, sobre la semana pasional de 2015. Este año nos ha regalado grandes momentos, como la tensión del Lunes Santo por la túnica ("no te arrugues la túnica", "no te manches la túnica", "bla bla bla") y el brindis del Arsenal del Viernes Santo (no estaba presente) con su "explosión" de sabores... En fin, una semana memorable en compañía de unos grandes amigos y compañeros.

Por otro lado hay algunas cosas no tan buenas, como usar la no amenaza de lluvia para alargar eternamente una procesión. Señores, ¿es que no entienden que ver filas interminables de penitentes no atrae demasiado? Y si, para colmo, éstas no avanzan ya me dirás... Y no te digo nada como se te pare un tambor delante, esa noche Ibuprofeno seguro. En fin, las tonterías propias de los cofrades cartageneros.

¡Ah! Y no quiero terminar sin recordar con una sonrisa la cara de mi "ilustrísimo director" en la procesión del Sábado Santo, esa famosa "cara de perro", bautizada cariñosamente por algunos compañeros.  El propósito de dicha cara es hacer cumplir las normas estúpidas de algún tercio, sin demasiado éxito por cierto. Muchas gracias Chipi, la Semana Santa no sería la misma sin esa cara.

Sin más dilación, adjunto una colección de fotografías.


 Llamada


 Lunes Santo - ¡¡Pillado!!




Miércoles Santo

 

Viernes Santo - Menudo perfil


Sábado Santo - ¿Músicos en la puerta de un bar? No me lo creo...




Domingo de Resurrección - Dejad que los niños se acerquen a mí incluído...

Un cordial agradecimiento a los fotógrafos, en concreto a Artelove Fotografía por su magnífico trabajo (como siempre) y a Mariano Pardo por su primer plano (eres un crack).

Pedro

sábado, 21 de marzo de 2015

Tambores procesionales

Hace prácticamente un año que se guardaron las túnicas, guerreras y demás y, aunque parezca mentira ha llegado de nuevo el momento de sacarlas a pasear. Porque, sí señores sí, a lo lejos se comienzan a escuchar los tambores de la Semana Santa de Cartagena.

La nave interior de Santa María, el intenso olor a incienso, el ruido de los portones al abrirse... Todo hace que en estos días afloren unos sentimientos que nada tienen que ver con los religiosos, sino con una tradición arraigada en mí desde que tengo memoria. En estas fechas, el saxofón y yo somos uno. No se sabe a ciencia cierta dónde empieza el hombre y acaba el instrumento y viceversa.

Pero después de todo en estas fechas hay algo más, quizá mucho de nostalgia y poco de realidad, pero sobre todo muchísimos recuerdos imborrables. Cómo olvidar aquellos "¿cómo vas?" , "ánimo que queda poco" o un simple "¿te quieres estar quieto?"Aún me cuesta trabajo mirar hacia atrás y ver el vacío que supone su ausencia.

En fin, llega un tiempo de contrastes, de alegría y tristeza, de camaradería y reflexión, de música y silencio. Lo único que queda es intentar disfrutar al máximo la oportunidad brindada de poder disfrutar de una nueva semana pasional en compañía de mis entrañables músicos y con la promesa de, en breve, ser yo el que le pregunte a mi hijo "¿cómo vas?"

Pedro